Carteles de Rafal Olbinski

domingo, 12 de febrero de 2017

Un momento de desánimo

Mi alma tiene el peso de la luz. 
Tiene el peso de la música. 
Tiene el peso de la palabra nunca dicha
a punto, quizá, de ser dicha. 
Tiene el peso de un recuerdo. 
Tiene el peso de una añoranza.
Tiene el peso de una mirada. 
Pesa como pesa una ausencia. 
Y la lágrima que no se ha llorado. 
Tiene el inmaterial peso 
de una soledad en medio de los otros.

Clarice Lispector

domingo, 26 de junio de 2016

El Dorado

El verdadero oro
no lo roba el saqueador
ni lo extrae el garimpeiro
no es oro leprechaun
no se cotiza en la bolsa

El verdadero oro se encuentra
con la terquedad
de ver por debajo de la capa de asfalto
y a pesar del plomo de las balas
el brillo
el otro mundo

El verdadero oro
también es escaso
cuesta esfuerzo hallarlo
la maldad, la injusticia, la indolencia
y el basto egoísmo del mundo
requieren una loca esperanza
una fiebre del oro del Reino

No soy buena alquimista
las minas me agobian
y me cansan las expediciones
pero tengo ojo de águila
ansias de luz
ambición de riqueza
y ánimo de lucro en el alma

N. Pinillos


jueves, 19 de junio de 2014

Desolación


A quien cuyo nombre significa Bienaventurada

Con cada gota de sangre que baja
un hijo muere
Hecho trizas de carne su tierno corazón
hace del tuyo
granos de sal desmoronada
Diógenes de las penas por tanta imposibilidad
Cómo soltar el vientre que retiene aquel eco
de un pulso que pasaba inadvertido
La pulsión de la vida es ahora silencio
del heraldo que llega
y deja ese mensaje mudo de la ausencia
Con cada lágrima que corre
se baña a ese  hijo de una y de otra
porque además de la crianza
los duelos también son comunitarios
Se reparte la leche
los brazos y el consomé
Con cada gota de sudor que cae
se vive un desierto de cuarenta días
El éxodo del hijo no nacido
del sin nombre, sin historia y sin embargo
miembro
amado, rechazado, esperado o expulsado
como todos los que tenemos ombligo.

 N. Pinillos

La locura ante todo (fragmento)

No hay más que palabras definitivas. No hay otras palabras. Tengo una fiebre de buscador de oro para encontrar esa palabra: el diamante de una obrera. Si no la encuentro voy a arrastrarme a lo largo de los cafés cerrados a las once de la noche. Las sillas, una sobre otra, son elocuentes, y yo estoy muda. ¿En qué te has convertido, tú, que querías escribir? Un pedazo de diario pisoteado con el que se divierte el viento en una calle pisoteada.

Violette Leduc

 Ed. Sudamericana, buenos Aires, 1973
Traducción de Estela Canto

domingo, 18 de mayo de 2014

Desvelada

Como soy reina y fui mendiga, ahora
vivo en puro temblor de que me dejes,
y te pregunto, pálida, a cada hora:
«¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!»

Quisiera hacer las marchas sonriendo
y confiando ahora que has venido;
pero hasta en el dormir estoy temiendo
y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?»

Gabriela Mistral

Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre 
pasear por la orilla lejana del mar; 
que la arena de oro, y las aguas verdes, 
y los cielos puros me vieran pasar. 

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, 
como una romana, para concordar 
con las grandes olas, y las rocas muertas 
y las anchas playas que ciñen el mar. 

Con el paso lento, y los ojos fríos 
y la boca muda, dejarme llevar; 
ver cómo se rompen las olas azules 
contra los granitos y no parpadear; 
ver cómo las aves rapaces se comen 
los peces pequeños y no despertar; 
pensar que pudieran las frágiles barcas 
hundirse en las aguas y no suspirar; 
ver que se adelanta, la garganta al aire, 
el hombre más bello, no desear amar... 

Perder la mirada, distraídamente, 
perderla y que nunca la vuelva a encontrar: 
y, figura erguida, entre cielo y playa, 
sentirme el olvido perenne del mar.


Alfonsina Storni

viernes, 2 de mayo de 2014

Pajarillo*

Ay
Espérame que ya voy
salgo a buscar tus riveras
Me enrumbo hacia tu naciente
con sabor a primavera
que en mi boca se deshace
en besos efervescentes
Espérame que ya voy
pajarillo de mis sueños
Porque tus secretos llevo
anidados en mi nuca
corren buscando la risa
que me sale por tu boca
con lo que supe querer
rocío de luna llena
a esta amapola silente
que es mi cuerpo que te anhela.

Ay
Espérame que ya voy
montando a pelo  mi afecto
Regresa a través de ti
la esperanza que perdí
La alegría de la tierra
cantando florece en mí
Espérame que ya voy
antes que caiga la noche
Para ser recién llegada
forastera de tu alma
acogida en tu mirada
de ojitos de parapara
tú  posado pajarillo
en la flor de mi nostalgia
zarzamora enamorada
por tu piquito de plata.

N. Pinillos


*Golpe de Joropo, género musical  folclórico de la región de los llanos colombo-venezolanos

viernes, 28 de marzo de 2014

de: La herida del ángel

Camino poco
A cada paso mío se derrama la copa
(Con una mano me sostengo el corazón
Con la otra mano limpio los labios de quien amo)
Camino lento para no perder de vista el fuego
Mi casa queda afuera
Si duermo, ¿quién dará un poco de agua a los varones luego?
Camino poco
A cada paso mío aletea ese animal
No conozco la altura de las flores
Quiero mantener los ojos abiertos mientras beso
Tengo miedo
Por eso camino lento
Me recubro bajo el cielo y lloro lento
Nadie sufre lento
Mi vida queda lejos
Por eso camino poco y amo mucho a los muertos
Tengo los ojos lejos
No quiero llegar
Camino poco

Patricia Guzmán

domingo, 26 de enero de 2014

Mordida profunda


Hay una mordida profunda
incisiva
en el centro de mi sexo
por la cual yo me erijo como yo misma
y soy,
y poseo y dono.
Regalo mi cuerpo y mi ansia.
Hay una mordida en mí
que doblega al otro
lo arrodilla, lo inclina
por esa mordida se abre un vasto mar de vacíos
vértigos
precipitaciones
abismos
Me cruza una pendiente
me traza un precipicio
en el amor…
y en todas mis secretas junturas
con cuido, con recelo, tú te avienes a mí
y no me sabes.
Hanni Ossott

viernes, 29 de marzo de 2013

Fiesta

he desplegado mi orfandad
sobre la mesa, como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.
Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros
en un ángel, en vasos vacíos.


Alejandra Pizarnik

Viernes Santo

Hoy no bebo del cáliz de la ausencia
No acepto el ayuno de palabra
Te digo
te invoco
te presencio
No abrazo la cruz
no me resigno
Ven
que hoy no repito la trama
Hoy improviso.

N. Pinillos

sábado, 16 de marzo de 2013

Selección

De las almas creadas
supe escoger la mía.
Cuando parta el espíritu
y se apague la vida,
y sean Hoy y Ayer
como fuego y ceniza,
y acabe de la carne
la tragedia mezquina,
y hacia la Altura vuelvan
todos la frente viva,
y se rasgue la bruma...
yo diré: Ved la chispa
y el luminoso átomo
que preferí a la arcilla.


Emily Dickinson
versión Carlos López Narváez 





Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos-
como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan deshauciadamente como yo-
cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-


Emily Dickinson
versión Silvina Ocampo



domingo, 28 de octubre de 2012

Quiero escribir el borrón rojo de sangre


Quiero escribir el borrón rojo de sangre
con gotas y coágulos que gotean
de adentro para adentro.
Quiero escribir amarillo oro
con rayos de translucidez.
Que no me entiendan
poco me importa.
No tengo nada que perder.
Me juego todo en la violencia
que siempre me pobló,
el grito áspero y agudo y prolongado
el grito que yo,
por falso respeto humano
No di.
Más aquí está mi berreo
rasgándome las profundas entrañas
de las que brota el estertor ambicionado.
Quiero abarcar el mundo
con el terremoto causado por el grito.
El clímax de mi vida será la muerte.
Quiero escribir intuiciones
sin el uso abusivo de la palabra.
Sólo resta quedarme desnuda:
No tengo nada más que perder.
Clarice Lispector
Traducción : N. Pinillos


versión original:

Quero escrever o borrão vermelho de sangue

Quero escrever o borrão vermelho de sangue
com as gotas e coágulos pingando
de dentro para dentro.
Quero escrever amarelo-ouro
com raios de translucidez.
Que não me entendam
pouco-se-me-dá.
Nada tenho a perder.
Jogo tudo na violência
que sempre me povoou,
o grito áspero e agudo e prolongado,
o grito que eu,
por falso respeito humano,
não dei.
Mas aqui vai o meu berro
me rasgando as profundas entranhas
de onde brota o estertor ambicionado.
Quero abarcar o mundo
com o terremoto causado pelo grito.
O clímax de minha vida será a morte.
Quero escrever noções
sem o uso abusivo da palavra.
Só me resta ficar nua:
nada tenho mais a perder.

Clarice Lispector

lunes, 1 de octubre de 2012

La patria


Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen
por las habitaciones en ruina,
hacen el amor, bailan, escriben cartas.
A menudo silban balas o es tal vez el viento
que silba a través del techo desfondado.
En esta casa los vivos duermen con los muertos,
imitan sus costumbres, repiten sus gestos
y cuando cantan, cantan sus fracasos.
Todo es ruina en esta casa,
están en ruina el abrazo y la música,
el destino, cada mañana, la risa son ruina;
las lágrimas, el silencio, los sueños.
Las ventanas muestran paisajes destruidos,
carne y ceniza se confunden en las caras,
en las bocas las palabras se revuelven con miedo.
En esta casa todos estamos enterrados vivos.

María Mercedes Carranza

Casa viva


Como un fantasma deambulo por mis recuerdos
sólo me queda la sombra que se diluye en la casa amada
como un viento frío y lejano me acerco para mirar por última vez la pared roja!
Mi voz como un eco retumba agonizante por la escalera
mis pasos ya no se sienten
mi sonrisa ya no se refleja en la ventana
mis lágrimas sólo logran empañar el cristal
y ya no quedan vestigios de mis flores en el balcón
Mientras...
afortunadamente,
siguen floreando la cayena blanca, la cayena roja
y el cerezo!

Natalí Rocha Capiello

lunes, 26 de marzo de 2012

Heridas

Cuando la herida cierra
sus labios se comen la brecha.
La aguja hiere lo justo,
para unir.
Cada puntada un escalón
que nos lleva hacia el alivio,
o un camino entre la piel
para transitarlo y recordar
que con ese dolor,
también hemos podido.

Isabela Méndez

jueves, 1 de marzo de 2012

Lamento de cuna a dos voces

A Lucas, por la concesión

El cuatro que cuido tiene una herida
Soy su dueña por defecto
su guardiana distraída y  curandera
Lo vi partido en dos
como he visto a mi corazón tantas veces
rajado a golpe seco, escalera abajo
maldiciendo su madera frágil
Mi costado también tiene cicatrices
vacíos que modifican mi resonancia
Compartimos ese azar que te cambia la vida en un instante,
Me duelen sus cuerdas destempladas
su desamparo de niño lánguido
Mi voz lastimera sale de su boca abierta y oscura
canta una nana, un polo, una tonada
Mis dedos aprietan sus cuerdas, rozan su cicatriz
a veces con torpeza pero siempre con amor
Amor que ondea de retorno a mis oídos
Maltrecho me arrulla
En  brazos lo acuno
Ya no lloro.

N. Pinillos

martes, 21 de febrero de 2012

El corazón

Cuarenta años han dejado nudos y sospechas
y un cielo turbio donde envejecen sin remedio
el sol, la dicha y las palabras.
Lo cruzan calles ahora sin olores ni mediodías;
a veces el esplendor de un nombre
se pudre como saliva o como flor.
Ausencias y desamores son raíces secas,
ya sin rabia ni belleza.
Ha hecho suyas algunas cosas muertas:
las risas, las caricias y las cenizas de una tarde
el sabor del domingo a los diez años,
ciertos versos celestinos y necesarios,
algunos cuerpos usados con ternura.
Allí el futuro está de sobra
como el polvo en los muebles de la casa
y sólo una certidumbre sobrevive:
el deseo incancelable de estar siempre en otra parte.
Una lluvia bogotana, leve y gris, cae sin parar.
Cementerio de sueños, pobre corazón,
nada inmortal lo habita.

María Mercedes Carranza

viernes, 27 de enero de 2012

Conversación con la piedra

Toco a la puerta de la piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
Quiero meterme en ti,
mirar alrededor,
tomarte como si fueras aire.

—Vete —dice la piedra.
Estoy herméticamente cerrada.
Incluso hecha pedazos
estaremos herméticamente cerradas.
Aun pulverizadas
no admitiremos a nadie.

Toco a la puerta de la piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
Vengo por curiosidad pura.
La vida es la única ocasión.
Quiero recorrer tu palacio
y luego visitar a la hoja y a la gota de agua.
Tengo poco tiempo para todo.
Mi mortalidad debería conmoverte.

—Soy de piedra —dice la piedra.
Imposible perturbar mi seriedad.
Vete de aquí.
No tengo músculos para la risa.

Toco a la puerta de la piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
He escuchado que hay en ti grandes e inhabitadas salas,
hermosas en vano, nunca vistas,
sordas, sin el eco de los pasos de nadie.
Reconoce que tú misma poco sabes de ello.

—Grandes e inhabitadas salas —dice la piedra—
pero no hay lugar en ellas.
Hermosas, tal vez, pero no para el gusto
de tus pobres sentidos.
Puedes reconocerme, pero no me conocerás nunca.
Dirijo hacia ti toda mi superficie,
interiormente permanezco de espaldas.

Toco a la puerta de la piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
No busco en ti refugio eterno.
No soy infeliz
ni carezco de techo.
Mi mundo merece el retorno.
Entraré y saldré con las manos vacías
Y como prueba de que estuve de verdad en ti
no presentaré mas que palabras
en las que nadie creerá.

—No entrarás —dice la piedra.
Te falta el sentido de la participación.
Ningún otro sentido sustituye al de ser parte.
Ni siquiera la vista omnividente
te servirá de nada sin el sentido de ser parte.
No entrarás, apenas tienes una idea vaga de ese sentido,
estará en germen en ti, tendrás su imagen.

Toco a la puerta de la piedra.
—Soy yo, déjame entrar.
No puedo esperar dos mil siglos
para estar bajo tu techo.

—Si no me crees —dice la piedra—
dirígete a la hoja y te dirá lo que yo.
A la gota de agua y te dirá lo que la hoja.
Pregúntale al final a un cabello de tu propia cabeza.
La risa me revienta, la risa, una risa enorme
con la que no sé reírme.

Toco a la puerta de la piedra.
—Soy yo, déjame entrar.

—No tengo puerta —dice la piedra.
 

Wislawa Szymborska