Carteles de Rafal Olbinski
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domingo, 18 de mayo de 2014

Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre 
pasear por la orilla lejana del mar; 
que la arena de oro, y las aguas verdes, 
y los cielos puros me vieran pasar. 

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, 
como una romana, para concordar 
con las grandes olas, y las rocas muertas 
y las anchas playas que ciñen el mar. 

Con el paso lento, y los ojos fríos 
y la boca muda, dejarme llevar; 
ver cómo se rompen las olas azules 
contra los granitos y no parpadear; 
ver cómo las aves rapaces se comen 
los peces pequeños y no despertar; 
pensar que pudieran las frágiles barcas 
hundirse en las aguas y no suspirar; 
ver que se adelanta, la garganta al aire, 
el hombre más bello, no desear amar... 

Perder la mirada, distraídamente, 
perderla y que nunca la vuelva a encontrar: 
y, figura erguida, entre cielo y playa, 
sentirme el olvido perenne del mar.


Alfonsina Storni

lunes, 26 de marzo de 2012

Heridas

Cuando la herida cierra
sus labios se comen la brecha.
La aguja hiere lo justo,
para unir.
Cada puntada un escalón
que nos lleva hacia el alivio,
o un camino entre la piel
para transitarlo y recordar
que con ese dolor,
también hemos podido.

Isabela Méndez

jueves, 1 de marzo de 2012

Lamento de cuna a dos voces

A Lucas, por la concesión

El cuatro que cuido tiene una herida
Soy su dueña por defecto
su guardiana distraída y  curandera
Lo vi partido en dos
como he visto a mi corazón tantas veces
rajado a golpe seco, escalera abajo
maldiciendo su madera frágil
Mi costado también tiene cicatrices
vacíos que modifican mi resonancia
Compartimos ese azar que te cambia la vida en un instante,
Me duelen sus cuerdas destempladas
su desamparo de niño lánguido
Mi voz lastimera sale de su boca abierta y oscura
canta una nana, un polo, una tonada
Mis dedos aprietan sus cuerdas, rozan su cicatriz
a veces con torpeza pero siempre con amor
Amor que ondea de retorno a mis oídos
Maltrecho me arrulla
En  brazos lo acuno
Ya no lloro.

N. Pinillos

viernes, 1 de julio de 2011

Ella

Morena, alta, escanyolida i trista.
Ella, la meva germana,
la que estimo per sobre totes les coses,
la que mai deixaré per res del món.

No són moments fàcils en els que tot és amor.
Són tants plats sense menjar,
tants plors sense consol,
tantes discussions sense entendre’ns,
que ja no ho puc aguantar.

Quantes vegades li hauré dit,
la ment la controla sense sentit,
veu coses que no són,
com explicar-li aquest nou món.

Aquell vidre en el que es mira,
aquell rèflex que creu que es veu,
la figura que obsessivament s’observa,
es mira i es mou.

Es tard, ja es fosc,
però ella segueix allà, preocupada,
es mira i es mira,
què pensarà? penso jo.

Una llàgrima rellisca sobre la meva cara,
de qui poc no la veure,
de qui poc estarà ingressada,
quina tristor, quin dolor,
ai la meva estimada germana.

Raquel

Marina Sampayo Cortés

miércoles, 21 de abril de 2010

Del odio profundo al encuentro de mí misma

Quisiera ser otra.
Una capaz de dar rienda suelta
a este odio que escondo adentro.
Liberar esta capacidad mía
de odiar
sombra de la posibilidad de amar.

Quisiera morir maldiciendo
lanzar improperios
rasgar en dos mi vestido
histérica
gritar ofensas hasta el agotamiento
romper jarrones.

Quisiera ser mala
sin el freno de la culpa
la comprensión
la disculpa amorosa.
Devolver siete veces la herida
causar un dolor insoportable
sin que me duela a mí misma.

Quisiera golpear hasta destrozar
asesinar lentamente
con una sonrisa en los labios
ver cómo se extingue impasible la vida
de unos ojos aterrados
sorprendidos
ante mi inesperada maldad.

Y quizás entonces vería
con desesperación
como este dolor
de bestia herida y huérfana
no cesa.

Y desearía ser otra.
Una capaz de consumirse de amor
que comprende
disculpa
complace.

Capaz de amar hasta perdonar
acariciar lentamente
con una sonrisa en los labios
ver como renace intransigente la vida
a través de uno ojos confiados
sorprendidos
ante mi súbito amor.

Desearía ser ésta que he escogido ser.
Y quizás entonces vería
con resignación
como el dolor no cesa...

N. Pinillos