Carteles de Rafal Olbinski
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domingo, 26 de junio de 2016

El Dorado

El verdadero oro
no lo roba el saqueador
ni lo extrae el garimpeiro
no es oro leprechaun
no se cotiza en la bolsa

El verdadero oro se encuentra
con la terquedad
de ver por debajo de la capa de asfalto
y a pesar del plomo de las balas
el brillo
el otro mundo

El verdadero oro
también es escaso
cuesta esfuerzo hallarlo
la maldad, la injusticia, la indolencia
y el basto egoísmo del mundo
requieren una loca esperanza
una fiebre del oro del Reino

No soy buena alquimista
las minas me agobian
y me cansan las expediciones
pero tengo ojo de águila
ansias de luz
ambición de riqueza
y ánimo de lucro en el alma

N. Pinillos


jueves, 19 de junio de 2014

Desolación


A quien cuyo nombre significa Bienaventurada

Con cada gota de sangre que baja
un hijo muere
Hecho trizas de carne su tierno corazón
hace del tuyo
granos de sal desmoronada
Diógenes de las penas por tanta imposibilidad
Cómo soltar el vientre que retiene aquel eco
de un pulso que pasaba inadvertido
La pulsión de la vida es ahora silencio
del heraldo que llega
y deja ese mensaje mudo de la ausencia
Con cada lágrima que corre
se baña a ese  hijo de una y de otra
porque además de la crianza
los duelos también son comunitarios
Se reparte la leche
los brazos y el consomé
Con cada gota de sudor que cae
se vive un desierto de cuarenta días
El éxodo del hijo no nacido
del sin nombre, sin historia y sin embargo
miembro
amado, rechazado, esperado o expulsado
como todos los que tenemos ombligo.

 N. Pinillos

viernes, 2 de mayo de 2014

Pajarillo*

Ay
Espérame que ya voy
salgo a buscar tus riveras
Me enrumbo hacia tu naciente
con sabor a primavera
que en mi boca se deshace
en besos efervescentes
Espérame que ya voy
pajarillo de mis sueños
Porque tus secretos llevo
anidados en mi nuca
corren buscando la risa
que me sale por tu boca
con lo que supe querer
rocío de luna llena
a esta amapola silente
que es mi cuerpo que te anhela.

Ay
Espérame que ya voy
montando a pelo  mi afecto
Regresa a través de ti
la esperanza que perdí
La alegría de la tierra
cantando florece en mí
Espérame que ya voy
antes que caiga la noche
Para ser recién llegada
forastera de tu alma
acogida en tu mirada
de ojitos de parapara
tú  posado pajarillo
en la flor de mi nostalgia
zarzamora enamorada
por tu piquito de plata.

N. Pinillos


*Golpe de Joropo, género musical  folclórico de la región de los llanos colombo-venezolanos

viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo

Hoy no bebo del cáliz de la ausencia
No acepto el ayuno de palabra
Te digo
te invoco
te presencio
No abrazo la cruz
no me resigno
Ven
que hoy no repito la trama
Hoy improviso.

N. Pinillos

jueves, 1 de marzo de 2012

Lamento de cuna a dos voces

A Lucas, por la concesión

El cuatro que cuido tiene una herida
Soy su dueña por defecto
su guardiana distraída y  curandera
Lo vi partido en dos
como he visto a mi corazón tantas veces
rajado a golpe seco, escalera abajo
maldiciendo su madera frágil
Mi costado también tiene cicatrices
vacíos que modifican mi resonancia
Compartimos ese azar que te cambia la vida en un instante,
Me duelen sus cuerdas destempladas
su desamparo de niño lánguido
Mi voz lastimera sale de su boca abierta y oscura
canta una nana, un polo, una tonada
Mis dedos aprietan sus cuerdas, rozan su cicatriz
a veces con torpeza pero siempre con amor
Amor que ondea de retorno a mis oídos
Maltrecho me arrulla
En  brazos lo acuno
Ya no lloro.

N. Pinillos

domingo, 20 de noviembre de 2011

La llamada

El teléfono suena
Recibo la llamada de un muerto
Por un momento me traslado a aquel entonces
cuando eran comprensibles las  palabras
y no pensábamos en el final de los tiempos
El médium es inteligente y caprichoso
la tecnología más eficiente que el espiritismo
el tacto aprendido del pulgar conspira a favor
Pero los muertos son los muertos
y sus voces son lejanas
han renunciado a la presencia
y  apenas me llega un murmullo cansado
el eco de un sentimiento
Cuelgo.

N. Pinillos

domingo, 11 de septiembre de 2011

Este otro

Este otro canta a veces
Su letanía me lacera por dentro
De asomarme a su miseria, sólo la náusea
Imposible contener su pensamiento
su locura, su herida abierta
Me repugna su animalidad,
ese olor rancio de su compulsión
Y me conmueve su gemido desesperado
de bestia abandonada de sí misma.

Este otro tiene negada la entrada a mi templo
Excomulgado de mi alma, merodea siempre
cruza linderos
lame las paredes
Intenta con sus dedos penetrar una hendidura
escurrirse como las sabandijas en la puerta del castillo
Pero ya no tiene acceso
Desterrado deambula en su propia incontinencia 
presa del deseo  que brota de su tierra estéril
siempre consumado nunca satisfecho.

Este otro es reaccionario
y como tal un condenado
Su fuego sin custodio
lo engulle y lo expulsa de nuevo
a su violencia.
Plegado sobre su espalda
busca la luz en sueños
con la boca abierta y sin aliento
incapaz del vacío de la soledad incólume.

Su nombre está maldito
escrito con piedras mudas
Nunca más podré llamarlo
pero chocaré las piedras
y la chispa revelará su sombra
su codicia secreta
por el pan de la vergüenza.

N. Pinillos

viernes, 20 de mayo de 2011

5-razón

¿Dónde está mi corazón?
Lo busco y no lo encuentro
en los armarios vacíos
los viejos amores
las fotos digitales
los libros releídos.
No lo consigo.
Recuerdo vagamente el órgano extirpado
la noción del dolor
la carne carcomida
la mutilación.
El corazón que entregué
y que nadie recibió.
Ya no tengo corazón.
sólo un pozo seco de sangre envejecida
un recipiente hondo
que espera mudo
uno nuevo por ofrenda.

N. Pinillos
Agosto de 2003

sábado, 19 de marzo de 2011

Tsunami

Una calma fría
de dedos negros y voraces
que nos alcanzan por la espalda
Una herida que se abre
y se llena de carne hinchada
formando cicatriz en la tierra.

Después de la pérdida absoluta
de la tabla rasa
la vida continúa
con o sin nosotros
en ese tiempo circular del segundero
que no repara en lutos ni silencios.
Esa vida que se posa por instantes
y  luego se va sin avisar
como el vuelo errático de una mariposa
sin que sepamos bien de dónde viene y a dónde se va
Tan ligera  tan frágil.

Se acabó el anhelo de infinito
el temor al polvo y al olvido
la angustia de ser indispensables
el cansancio de ser humanos
tanta lágrima y deseo insatisfecho
tanto suspiro y afán inútil.

Los días pasarán y olvidaremos
como lo han hecho desde siempre
vivos y muertos
sin poder decir yo, tú, él o nosotros
sólo  nada, nadie, ninguno, nunca.

Mientras, aquí, revivir el recuerdo
antes de que también se lo lleve la oleada
tratar de asir con desespero los nombres, los rostros
la memoria borrosa que se escurre de a poco
a golpe de agua y de viento helado
quedando solamente este rumor de muerte que se empoza en el alma.


N. Pinillos

sábado, 12 de febrero de 2011

Este cuerpo que yo habito

Este cuerpo que yo habito
con su corazón puntual y acongojado
su ojo solitario y vigilante
Este cuerpo que pisa con cautela
con pie que busca cimientos
cuyas rodillas,
después de tanto resistirse
acceden a besar el suelo
Este cuerpo con sexo de mujer cantora
Este cuerpo huérfano
con brazos que no le alcanzan
para abrazarse a sí mismo
Este cuerpo hilado, cosido, recompuesto
Este cuerpo con vestido
que ha dejado atrás el luto
para asimilar el hilo de los muertos
y recolecta recuerdos
compañeros de camino
amor y cobijo
Este cuerpo que reza, duerme, se despeina
Este cuerpo que amo
Este cuerpo soy yo.

N. Pinillos
Jun 2007

sábado, 8 de enero de 2011

Número 3

Eres agua que se vuelve vinagre
en este desierto en el que despierto
Sed nunca saciada
arena que tapia la boca
el eco del ánima sola
sola, solita.

Me inclino hasta ser  roca ígnea
cuero agrietado
solo,  soleado.
Higuera seca y maldita, sin frutos
lágrima viva, eso sí.
Si pudiera beberme las lágrimas
ser autosostenible y ecológica
verde en vez de gris.

Pregunto tres veces ¿Me amas?
La respuesta siempre diferente
es siempre la misma
tan ajada, tan añeja, tan repetida.

N. Pinillos
Oct. 2010

jueves, 23 de diciembre de 2010

Des-pedido

Es la última vez que conjuro tu nombre,
en este solsticio de invierno.
Dejas de ser ausencia,
deseo o esperanza.
Quedas reducido a noción en la memoria
ceniza esparcida
cicatriz.

Te encarcelo palabreado
Te ato, te fijo y te abandono en esta página
no para olvidarte sino para hacerte recuerdo,
decantarte
convertirte de ideal en testimonio.

Te expulso, te diferencio, te declaro
Te paro de pensamiento.
Te saco de mi lengua,
para desposeerte,
desconocerte.
Lleno mi frente, pecho y vientre
de mi silencio de ti.
Y delante de esta luna llena
me despojo.

Guardo aquí tu nombre mítico
a libro cerrado.
Arquetipo memorable pero ajeno
Te extravío.
Te hago impronunciable
incontable,
inocente.
Te puntualizo
polvo de grafito, tinta, byte.
Signo de un signo.

N. Pinillos

martes, 23 de noviembre de 2010

Historia material en la penumbra

Todo pasa, nada es definitivo.
Ni la muerte permanece.
¿Quién dice que el punto final termina una historia?
En ese silencio blanco
en el vacío de lo imposible
algo se entreteje en lo profundo.

No hay principio ni fin en un relato
sólo pistas que se encuentran y se pierden
En la rueda de la fortuna
nada hay que se detenga,
nada que empiece a moverse.
Nuestra historia continua sin argumento
ocurriendo en dos líneas paralelas
distanciadas en tiempo y en espacio
Dos destinos que no llegan a tocarse.

Entre tú y yo hay una historia secreta
de no presencias
de no coincidir en ninguna parte
de no encontrarse, de ni siquiera pensarse
de existencias ignoradas, señales imperceptibles
que prosigue, sin embargo, en lugares comunes
conocidos
por conocer
En el paso por la misma calle a horas distintas
En una sensación que no llega a ser recuerdo
al pisar la plaza de antaño.
En el viaje que alguna vez por separado
ambos haremos con otros.
A destiempo, cada uno en el suyo, que no corre igual para ninguno.
Diégesis fragmentaria que se gesta en la oscuridad.

Una historia deshilachada,
rizomática
que ni siquiera el azar define
Sólo los objetos que reúnen los relatos
como el signo que  precede al sacramento
son lo único que queda tras el  polvo:
La silla del café usada por ambos
El libro releído en otra lengua
El tubo del metro que reúne nuestras palmas
La ciudad donde ya no vivimos
La mesa generosa de algún anfitrión
La moneda que va de mano en mano
Aviones retrasados y aeropuertos
Las estrellas del solsticio de verano
La oración pronunciada los domingos.

El momento de encontrarse pasa de largo,
Indiferente.
Quizás un desatino, un error, una mancha en la escritura
hagan posible el encuentro.
En sueños, olvidados al instante.
Bajo la tierra, que a todos acoge tarde o temprano.
En el infinito, donde las paralelas se juntan.

N. Pinillos

viernes, 5 de noviembre de 2010

Ritual para mi muerte

Llegó el tiempo en que fui invitada
a un baile de máscaras.
En aquel entonces yo era hermosa
me gustaba ser mirada, admirada en secreto
me puse mi mejor vestido
pero de nada me valió
cuando toqué la puerta nadie me escuchó
Dejé mi máscara con desprecio y me fui.

Llegué a ser excluida, minimizada
declarada indigna
abandonada por todos, también por mí
De nada me sirvió
cuando toqué la puerta nadie me acogió
Dejé mi máscara con lástima y partí.

Ávida de conocer qué había detrás de la puerta
me presenté con todas mis credenciales
mi experiencia, mi colección de certezas
No hubo resultados
nunca entendí por qué la puerta no se abrió.
Dejé mi máscara sabiamente y no volví

Fiel a mí misma, me presenté al baile
con perseverancia toqué la puerta
hasta hacerme sangre los nudillos
Sólo recibí el eco del vacío tras el umbral
Lacrimosa dejé mi máscara y hui

Con traje de alegría y confianza
acudí a la convocatoria
Toqué espontáneamente la puerta
expresando mi deseo de entrar
La puerta no se abrió
 yo dejé mi máscara agradecida
ese no era el destino para mí.

Colérica e impetuosa me presenté
Implacable golpee la puerta
hasta casi echarla abajo
Pero no pude entrar
Cansada dejé mi máscara y maldije

Buena y compasiva llegué ante la puerta
Sensiblemente di tres toques
No hubo respuesta.
Indignada dejé la máscara y perdí la fe

En silencio me senté ante la puerta
No toqué, pero esperé serenamente
Nada sucedió
Sólo un murmullo incomprensible
se escuchaba al otro lado.
Dejé mi máscara  y me dormí.
Si la puerta se abrió nunca lo supe.

Cuando llegué junto a la puerta
la última máscara cayó al suelo
Tuve miedo de ser indistinguible de un vegetal
Con dolor me arranqué  la carne endurecida
Vacié las cuencas de mi ojos
dejé al descubierto mis remiendos
renuncié a mi última voluntad
entregué el resto de mi aliento.
Entonces la puerta se abrió  y yo entré
No había nadie más
Sólo ésta,
silenciada
sin piel,  desnuda hasta los huesos.
Ésta,
Postrada , sin rostro
con las manos vacías
 y la tierra amortajándola.
Ésta,
que muere por ti.

N. Pinillos

domingo, 20 de junio de 2010

A la memoria de un difunto

¿Quién lo diría?
Te veo pasar con suavidad,
hablas, respiras
escribes
te acomodas y sin embargo,
no eres aquel a quien amé.

Aquel a quien amé ya no está, se fue,
partió en el último navío que salió de Ítaca
Sin retorno.
Aquel a quien amé recibe canciones melancólicas
como ofrenda funeraria.

Aquel a quien amé se llevó consigo
una parte mía que ha muerto con él
Esa parte en dónde éramos juntos
ahora sólo quedo yo, juntos.
Ya no moriré de la misma manera otra vez
ésta que queda, es la que miro en el espejo cada día
pero ya no aquella a quien perdí de vista
agitando su pañuelo en el puerto.

Después de la tristeza, el vacío,
el orificio en el pecho por la flecha arrancada.
Ya no te amo,
amo al Amor que te tuve,
y le rindo tributo solemne
con una corona de flores.
Ya no te espero
en esa impaciencia de asomarse al balcón.
No hay más reclamo, sólo silencio.
Soy libre del tormento del amor.
No purgo penas, ya nada debo.

Duele menos la pérdida que el anhelo incumplido
No tienes nada que ofrecerme,
he ahí mi ganancia y mi fruto:
el abrazo a la impermanencia,
la clausura de espacios siempre ausentes,
la visión del desengaño,
el amor sin ilusión de recompensa.
Tú,  me has procurado el desierto y la inhóspita noche
y  yo, al final, amorosamente, te he sobrevivido.

N. Pinillos

domingo, 13 de junio de 2010

Volver al Centro

Quiero volver a lo térreo.
A  cuando la rosa era  rosa y no signo lingüístico.
A la  tierra húmeda entre las manos
los pies sobre la hierba
y la mirada hacia  el lado oscuro de la luna.
Presagiar el olor a café de media tarde
y trazar un círculo de brujas.

Volver a lo mío.
Al cuerpo prestado, sin  anatomía.
al amante perdido, sin amor platónico.
al tiempo presente, en primera persona.
A cuando las viejas decían que iba a llover
y llovía.

Volver a lo simple.
Aceptar a  la gente y no a la idea de amar al prójimo.
Pintar y escribir como oficio subversivo.
A cuando no había tanta posibilidad de elegir y había de todo
y mi omnipotencia no era más que un estado inocente
libre de daños y lesiones, en una mañana soleada.
A cuando estar triste y callada no requería prozac.

Quiero volver al principio.
Al tiempo de muerte, los funerales y las flores.
A un momento para cada cosa, que es ese y no otro.
Al reloj de arena, la vela, la primavera que acaba.
Desenredar los hilos de las profundidades y las sombras.
Al comienzo que se esconde detrás de la ceniza.
Al barro, a lo blanco, a las manos vacías,
al centro de mi pecho.

N. Pinillos

sábado, 22 de mayo de 2010

Alter Ego

La familiaridad de tu rostro, no tu rostro
La proximidad de tu cuerpo, no tu cuerpo
La calidez de tu abrazo, no tus brazos
Hablarte de mí, el eco de mi voz en tus palabras
Mi mano encontrando la tuya
La memoria inmóvil de lo que  no soy
Mi reflejo en tus ojos al final de la jornada
Tener norte y mástil
El olvido de mi finitud y mi vacío
La idea de compañía, estando sola
Tu presencia mínima, no a ti
A mí, pensándome contigo,
eso es lo que extraño.

N. Pinillos

miércoles, 21 de abril de 2010

Del odio profundo al encuentro de mí misma

Quisiera ser otra.
Una capaz de dar rienda suelta
a este odio que escondo adentro.
Liberar esta capacidad mía
de odiar
sombra de la posibilidad de amar.

Quisiera morir maldiciendo
lanzar improperios
rasgar en dos mi vestido
histérica
gritar ofensas hasta el agotamiento
romper jarrones.

Quisiera ser mala
sin el freno de la culpa
la comprensión
la disculpa amorosa.
Devolver siete veces la herida
causar un dolor insoportable
sin que me duela a mí misma.

Quisiera golpear hasta destrozar
asesinar lentamente
con una sonrisa en los labios
ver cómo se extingue impasible la vida
de unos ojos aterrados
sorprendidos
ante mi inesperada maldad.

Y quizás entonces vería
con desesperación
como este dolor
de bestia herida y huérfana
no cesa.

Y desearía ser otra.
Una capaz de consumirse de amor
que comprende
disculpa
complace.

Capaz de amar hasta perdonar
acariciar lentamente
con una sonrisa en los labios
ver como renace intransigente la vida
a través de uno ojos confiados
sorprendidos
ante mi súbito amor.

Desearía ser ésta que he escogido ser.
Y quizás entonces vería
con resignación
como el dolor no cesa...

N. Pinillos

lunes, 12 de abril de 2010

Tejidos

A Natalí

Nadie sabrá de tu vigilia
bordando el tiempo de la espera
donde ya nada esperas mujer.

Nadie entenderá el continuo repliegue sobre ti misma
en el retorno de la aguja enhebrada
El círculo hendido que deja intuir
al trasluz del nylon
tu sexo profundo y misterioso
raja de carne viva
suturada por tus manos
sobre el silencio del tambor.

Herida primera que te devuelve
a ese amor que duele
cuando la aguja atraviesa la carne
y el hilo hilvana costuras
en la quietud del alma.
N. Pinillos

jueves, 8 de abril de 2010

La morada vacía

Esta morada vacía
sin techo y sin ventanas
situada en ninguna parte
en la aridez
en lo escaso
en el pedir y saber que no hay.

Esta morada vacía
sin puertas y sin paredes
al otro lado de la noche
en la nostalgia perpetua
en lo que nace ya muerto.

Esta morada vacía
sin piso ni  fundaciones
liviana, volátil, desvanecida
sola en su abandono
ya no espera visitas
ya no cobija a los vivos
oye el eco del silencio
que le arroja su vacío.

N. Pinillos