Carteles de Rafal Olbinski
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viernes, 28 de marzo de 2014

de: La herida del ángel

Camino poco
A cada paso mío se derrama la copa
(Con una mano me sostengo el corazón
Con la otra mano limpio los labios de quien amo)
Camino lento para no perder de vista el fuego
Mi casa queda afuera
Si duermo, ¿quién dará un poco de agua a los varones luego?
Camino poco
A cada paso mío aletea ese animal
No conozco la altura de las flores
Quiero mantener los ojos abiertos mientras beso
Tengo miedo
Por eso camino lento
Me recubro bajo el cielo y lloro lento
Nadie sufre lento
Mi vida queda lejos
Por eso camino poco y amo mucho a los muertos
Tengo los ojos lejos
No quiero llegar
Camino poco

Patricia Guzmán

sábado, 16 de marzo de 2013

Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos-
como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan deshauciadamente como yo-
cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-


Emily Dickinson
versión Silvina Ocampo



jueves, 28 de octubre de 2010

Oración

No más amaneceres ni costumbres,
no más luz, no más oficios, no más instantes.
Solo tierra, tierra en los ojos,
entre la boca y los oídos;
tierra sobre los pechos aplastados;
tierra entre el vientre seco;
tierra apretada a la espalda;
a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra;
tierra entre las manos ahí dejadas.
Tierra y olvido.

María Mercedes Carranza

miércoles, 7 de abril de 2010

El por qué y el cómo de este blog

Surge por la necesidad quizás vanidosa, quizás urgente, de compartir mis textos, aquellos que pretenden ser un ejercicio literario y que también, sin querer ser confesionales, llevan algo de mi propia intimidad, de esa que va más allá de los hechos, las historias, los sujetos y tiene que ver con esa zona oscura,  a veces innombrable, que es común al alma humana. En este sentido hay voces femeninas que me atraen poderosamente, algunas hace tiempo conocidas, otras recién descubiertas, poetas consagradas que también llenarán este espacio, voces con las que me siento identificada, aunque no comparta con ellas ni la tragedia de sus vidas, ni el exquisito dominio de la forma y la palabra. Tal vez porque las heridas son siempre de amor con diferentes grados de profundidad y gravedad y las cicatrices, de batallas ganadas o perdidas, pero siempre de lucha a muerte.
El clan de la cicatriz, hace referencia a la condición femenina explicada por Clarissa Pinkola  Estés en su libro Mujeres que corren con los los lobosen la cual mujeres de todos los colores, naciones y lenguas  a lo largo de los siglos, han hecho frente a sus heridas, dolores, vergüenzas... y pueden contarlo con orgullo. Para mí la palabra hablada y escrita es vehículo de redención.
Escarlata es a la vez tejido, que nos conecta o nos arropa y color, que representa el sacrificio, la sangre, el desgarramiento, pero también la pasión,  la vida vibrante, el hambre y el deseo.
Voces escarlatas del clan de la cicatriz es un homenaje a mujeres poetas o aprendices de poeta que han considerado que temas  tan antiguos como el amor, el desamor, la muerte, la desolación, el vacío, la ausencia, siguen siendo respetables y esenciales en el camino del ser humano en general y de la sensibilidad femenina en particular, más allá de los tópicos machistas.